¿Cansado de los Problemas?

Compártalo

La sociedad occidental actual impone un ritmo de vida que muchas veces nos supera en cuanto a la toma de decisiones. Tenemos muchas situaciones que resolver a diario y no pocas son verdaderos problemas a los que necesitamos dar una respuesta.

Esto nos hace recordar al pueblo hebreo cuando estaba en Egipto y el Faraón les impuso un trabajo más pesado, para que no les quedara tiempo libre. De esa manera, pensaban menos, se reunían menos y ya no serían una amenaza importante para los egipcios.

Hoy no somos esclavos en la concepción histórica de “esclavitud”; pero muchas veces somos esclavos de las circunstancias. Tenemos tantas obligaciones y responsabilidades que enfrentar, que muchísimas familias casi no tienen tiempo para compartir momentos de distracción o de reuniones.

Pero si vamos al plano religioso nos daremos cuenta que también existen grupos que han esclavizado a sus seguidores, algunos imponiendo una carga enorme de reuniones semanales a las que deben concurrir, otros condicionando a sus miembros a dar grandes sumas de dinero para “la iglesia”.

Nada de esto es lo que Dios quiere para nosotros. No hay duda que luego de la caída hubo una sentencia de que “con el sudor de nuestras frentes” nos ganaríamos el pan. Pero eso no significaba esclavitud, no significaba condicionar y limitar al hombre de la manera que acontece hoy.

En el Salmo 23:2 leemos: “En lugares de delicados pastos me hará descansar”

Dios no solamente da el descanso que sus hijos necesitan, sino que lo hace de la mejor forma. Los “delicados pastos” que nos habla el salmista pudiéramos aplicarlo de diferentes maneras. El puede darnos un hermoso hogar, donde descansamos de los problemas que a diario tenemos en el trabajo, una dulce familia que nos ama, amigos, etc.

También puede reunirnos con un grupo de creyentes que siempre están allí para apoyarnos cuando el mundo nos agobia.

¿Usted se siente cansado y no tiene a dónde recurrir? Jesús está esperando para darle el más importante descanso que un ser humano necesita: el descanso de su alma, la tranquilidad y paz interior.

Si usted ya es un cristiano y se siente débil, sólo necesita recordarlo, pues seguramente ya habrá experimentado ese descanso anteriormente. Recuerde entonces que David oró: “Vuélveme el gozo de tu salvación” (Sl. 51:12). Él no había perdido su salvación, pero sí el gozo que ella significa y estaba reclamándola.

Escríbanos, será un placer leer sus comentarios.

Compártalo
Categorías

Sobre el Autor:

Miembro de la Congregación “La Palabra Hablada” en Montevideo. Encargado de la Administración y generación de contenido para este sitio web, así como la divulgación del mismo.

Un Comentario
    0 Pings & Trackbacks

    Deja un comentario