Cuando No Entendemos a Dios

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“Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre; porque como en aquellos días antes del diluvio, estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; y no se dieron cuenta hasta que el diluvio llegó y se los llevó a todos, así también será la venida del Hijo del Hombre”
 (Mateo 24:37-39).

 

La Biblia es clara: en la venida del Hijo del Hombre tendríamos una condición análoga a la imperante en los días de Noé. Pero no vamos a detenernos en todo lo que acontecía en aquellos días, sino apenas en una situación: que ellos “no se dieron cuenta” del peligro que se acercaba si no oían la voz de Noé.

La cita fue tomada de la Biblia Textual. De hecho, en el idioma original en que fue escrito el Evangelio según San Mateo, dice que ellos “no conocieron hasta que el diluvio llegó”. En la versión Reina Valera dice que “no entendieron”.

Cualquiera de las expresiones tiene un significado similar.

¿Acaso no se está cumpliendo exactamente esa profecía? Las personas hoy tampoco se están “dando cuenta”, “no están entendiendo” que el tiempo se está acabando.

Lo que sí es cierto es que están muy preocupados por estar bien, ¡no dándose cuenta que Dios está preocupado de que estén aún mejor de lo que desean!

El problema radica en que sus objetivos es estar bien de la forma que ellos creen que es bien. Pero Dios lo desea del modo que Él cree y sabe que es estar bien. Así, usted escuchará  a diario personas con afirmaciones tipo “yo creo en Dios, pero a mi manera”. ¡Como si eso comprometiera a Dios en algo!

Se da entonces una incompatibilidad o una colisión de voluntades: la voluntad de Dios y la voluntad del hombre. Este no percibe la voluntad del Creador y sufre porque las cosas no acontecen como desearía que acontecieran.

Con esto pareciera que nos referimos al hombre impío y pecador. La realidad nos indica que esta condición también afecta actualmente a muchísimos cristianos (o a sí mismos denominados cristianos).  Ellos no están viviendo correctamente la Palabra de Dios porque no lo están entendiendo.

¿Pero bien, le gustaría conocer ahora cuál es la clave para estar en lo correcto? ¿Desearía también saber cómo ser exitoso, convirtiéndose en un hijo de Dios próspero, tanto en lo espiritual como en lo natural?

En otras palabras: ¿Le gustaría entender la Voluntad de Dios (lo que Él quiere) y tener éxito dentro de ella?

La palabra clave es: OBEDIENCIA.

La obediencia plena a la Palabra de Dios  lo llevará a usted a conocer la revelación completa de la misma. Nos explicamos mejor: cuando usted pone en práctica lo que Dios manda (obediencia), Él está comprometido a mostrarle claramente (revelándose a usted) cuál es Su Voluntad (esto es, lo que él quiere o demanda).

Noé obedeció a Dios, por lo que toda su familia fue salva en tiempos del diluvio. Mientras que los demás, que no entendieron a Dios, murieron allí mismo. ¿Puede entenderlo mejor?

Vea que no bastaba con ser un amigo o un simpatizante de Noé. Era necesario entrar al arca (obediencia).

¡Siempre la obediencia a toda la Palabra de Dios lo llevará al lugar correcto! Ahí está la clave del éxito en todas las áreas de nuestras vidas.
Y esta obediencia lo llevará a usted a buscar cada vez más de Dios. Y esta dedicación por la vida espiritual trae como consecuencia un beneficio en las demás áreas (naturales). Vea lo que dice en S. Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino y la justicia de Él, y todas estas cosas os serán añadidas.”

Entonces, como vimos,  no hay obediencia porque no podemos ver a Dios actuando. No vemos a Dios en un determinado hecho o circunstancia. Así, los religiosos en el tiempo de Jesús no pudieron recibirle. No obedecieron a su mensaje porque no creían que ese sencillo hombre fuera Dios mismo entre ellos en carne humana.

Hoy podemos entenderlo con facilidad, pero en aquellos días no era fácil comprender cómo alguien que incluso resucitó muertos, se dejaba clavar en una cruz, siendo avergonzado públicamente. Hasta los mismos discípulos no lo podían entender. Jesús les habló reiteradas veces que eso debía acontecer, pero ellos no lo entendieron.

Y así aconteció en los tiempos de Noé. Y así también acontece en este tiempo. Las personas no entienden cuando se les habla que es necesario regresar a vivir y predicar el Evangelio en su pureza, como lo hacían los primeros cristianos.

¿Sabía usted que ese es el mensaje para el tiempo del fin?

Si usted piensa en Job, al inicio él tampoco podía ver a Dios actuando en todos los acontecimientos que vinieron sobre él en forma repentina y constante. Pero luego, al final, todo se vio diferente y su condición fue aún mejor que la anterior.

Pero el hombre no entiende a Dios y, entonces, no le obedece. Creo que muchas personas sinceras, si lograran entender que un determinado movimiento espiritual es el cumplimiento exacto de lo que Dios prometió, pues ellos lo recibirían con sus brazos abiertos. Pero el problema es triste: ¡ellos no lo entienden!

En el mensaje “Id y decid a mis discípulos” (párrafo 134) el Rev. William Branham dice:
“¡Cuántas veces Él se ha sentado en el banco con usted! Él estuvo con usted en las horas de sus prueba y problemas ¡y usted no reconoció! Cuantas veces Él estaba al volante cuando usted casi murió en aquél accidente, o apenas apenas evitó aquel accidente o algo así, ¡y usted no reconoció que era Él! Como Él estaba con usted cuando la tinaja estaba vacía y la vasija estaba vacía y no había nada para los niñitos; como aquél hombre llegó y puso aquellos alimentos justo a su puerta, ¡o lo que fuere! Aquél era Cristo. Él está vivo hoy. Él no está muerto, pero Él vive.”

Es que Dios se manifiesta exactamente en nuestra necesidad. Sin embargo, tantas veces el hombre no lo entiende y murmura, con lo cual mata una y otra vez las bendiciones que podría haber recibido.

Volvemos a la pregunta: ¿Cuál es la clave para estar en lo correcto? ¡Obediencia! Debemos obedecerle a Él aún cuando no podamos entender algunas cosas. Esa es la verdadera obediencia, basada en la fe, la cual nos lleva a actuar conforme a la voluntad de Dios aún cuando no la entendamos.

Con esto no estamos incentivando a creer en cualquier cosa que no entendamos. Lo único que debemos creer (aún sin entender) es a la Palabra de Dios, lo que la Biblia habla. No lo que un hombre diga, mas lo que la Biblia prescriba.

 

Finalizando: un día (y ese día se acerca) todo aquí finalizará, tal como lo dice la Biblia (“como los días de Noé”). ¿Usted ha entendido que en ese tiempo final era necesario volver a la fe de los apóstoles , apartándonos de toda doctrina creada por hombres que sea contraria a aquella fe?.

El mismo Apóstol Pablo dijo en su carta a los Gálatas, capítulo 1 versículo 8, dice: “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo proclamara un evangelio contrario al que os proclamamos, sea anatema.”

Hoy tenemos muchos “evangelios” siendo predicados. Pero Cristo viene por una Iglesia pura y sin mancha. Es necesario prepararnos o quedaremos fuera, tal como aconteció en los días de Noé.

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Sobre el Autor:

Miembro de la Congregación “La Palabra Hablada” en Montevideo. Encargado de la Administración y generación de contenido para este sitio web, así como la divulgación del mismo.

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