Dónde Está la Verdad

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cual-es-la-verdadLógicamente que la Verdad está en la Palabra de Dios. Eso le dirán en cualquier iglesia protestante genuina. Pero no es a eso que apunta esta pequeña meditación, sino más bien dónde se enseña y predica la Verdad.

Hoy la oferta religiosa es gigantesca, y aún en el propio cristianismo existen literalmente miles de denominaciones cristianas. Todas ellas creen y afirman enseñar la Verdad. A ello debemos sumarle los grupos independientes, que no forman parte de ninguna denominación.

¿Se ha preguntado alguna vez por qué existen tantas denominaciones si hay una sola Biblia? ¿Son tantos los “caminos” para llegar a Dios?

Sabiendo que sólo hay UN camino para llegar a Dios, la pregunta que se haría cualquier  cristiano sincero que quiera vivir correctamente de acuerdo a la Palabra de Dios (e incluso algún incrédulo) es la siguiente: “¿En cuál de esas denominaciones o grupos se enseña la perfecta Voluntad de Dios?”.

No resulta fácil para nadie responder esta pregunta de manera totalmente objetiva. Sin embargo, hay algo que debe ser claro para todos: que Dios sólo tiene UNA voluntad y, por lo tanto, sólo puede existir UNA verdad. Por más que nos esforcemos por darle legitimidad a todas las denominaciones cristianas, es bastante obvio que no pueden tener todas (ni siquiera un porcentaje de ellas) la verdad absoluta.

¿Por qué? Pues por el simple hecho de que cada denominación tiene su propia doctrina, sus propias ideas acerca de la Palabra de Dios. En otros términos: cada denominación y cada grupo independiente tiene su propia interpretación de la Palabra de Dios. Y entiéndase “interpretación” como el proceso de entender la Palabra de Dios (pues todos -o la mayoría- coinciden en que la Biblia no es de particular interpretación y que no le están dando ninguna interpretación propia).

En algún momento de la historia alguien tuvo una determinada idea acerca de la Verdad y allí tenemos el inicio de lo que sería a la postre una denominación. Esa persona (o luego un grupo de ellas) fijaron la forma en que entendían las Escrituras y en base a ella enseñan y predican en cada una de las congregaciones que forman parte de esa denominación.

No hay duda que la gran parte de esas personas tenían muy buenas intenciones y estaban enseñando conforme a lo mejor que habían entendido la Palabra de Dios. Pero no hay dudas que fallaron constantemente y la absoluta prueba de ello son las miles (literalmente hablando) de denominaciones cristianas que existen hoy alrededor del mundo.

Vamos a mencionar entonces algunos hechos de la historia del cristianismo, que nos arrojará luz para entender la razón de la gran confusión religiosa actual:

1. Las primeras iglesias cristianas. Luego de la crucifixión de Jesucristo, su resurrección y posterior ascenso, quedaron los discípulos como encargado de enseñar lo que habían aprendido, ahora guiados por el Espíritu Santo que descendió sobre ellos según se detalla en Hechos 2:1-13.

Estos, a los cuales luego se sumaría San Pablo (conversión mediante -Hechos 9), eran quienes tenían la doctrina original de la Iglesia y la enseñaban en absoluta conformidad con la Palabra de Dios. Es lo que llamamos como la doctrina de los apóstoles.

2. La Iglesia de Roma. Luego de la muerte de los apóstoles y con el paso de los años fueron introduciéndose por parte de la Iglesia Católica romana (la primera organización religiosa) diferentes dogmas y tradiciones que han llegado hasta nuestros días. Por varios cientos de años la Iglesia Católica impartió su interpretación de las Escrituras, haciéndole llegar al pueblo a través de sus sacerdotes, pero sin que ese pueblo tuviera derecho a conocer y estudiar por sí mismos la Palabra de Dios.

Es así que fueron surgiendo, entre otras: el bautismo de niños, el purgatorio, el perdón de pecados, el papado, la compra de indulgencias (comprando incluso anticipadamente el perdón de pecados), etc.

Esto, sumado a las muertes de quienes consideraban como “herejes” por oponerse a la doctrina de la iglesia, fue dando lugar al surgimiento de la reforma protestante.

3. La reforma protestante. Descontentos con la manera en que la iglesia Católica interpretaba la Biblia, la cual no permitía que las personas pudieran leer e interpretar por sí mismas la Palabra de Dios, así como también con los grandes abusos del papado (inmoralidad, indulgencias, restricciones y muerte de quienes se oponían a su doctrina) algunos sacerdotes cristianos comenzaron lo que se conoce como la Reforma.  La idea era regresar a la doctrina apostólica, renovando la iglesia en su doctrina y en la práctica.

La idea fue volver a una doctrina más bíblica y para ello leyeron con atención las Sagradas Escrituras y los Padres de la Iglesia, entendiendo que la iglesia debía dejar de lado muchas tradiciones que había acumulado en su seno desde hacía siglos.

Este fue el inicio de la restauración de la Palabra de Dios, sin embargo no podemos negar que muchas tradiciones y dogmas aún se mantenían como resabios de la religión católica romana. El trabajo de Lutero, Zuinglio, Calvino, Wesley, entre otros, fue impresionante para difundir la Palabra de Dios.

Con ellos contribuyó (sobre todo al inicio de la Reforma), el auge de la Imprenta, haciendo posible la traducción y distribución de la Biblia en diferentes idiomas en Europa entre las personas comunes; pues hasta ese entonces sólo tenían acceso a las Escrituras los sacerdotes.

4. Los Pentecostales. Corrieron los años y al inicio del siglo XX se inicia en Estados Unidos el movimiento pentecostal conocido como “pentecostalismo clásico”, recorriendo rápidamente el mundo entero y llevando el evangelio a millones de personas. Con los pentecostales se continúa el regreso a la fe apostólica, restaurando los dones dentro de la iglesia.

Y es en la rama del pentecostalismo que más denominaciones han surgido. Y las diferentes creencias,  doctrinas y prácticas de las denominaciones pentecostales son la razón de que no tengan un dirigente único mundial. Cada una de esas denominaciones entiende las Escrituras de un modo particular, que la diferencia de las demás.

 

Lógicamente que este ha sido expresado en forma muy resumida, pero que le permitirá al lector entender por qué existen hoy tantas denominaciones religiosas y de dónde viene esa realidad.

Como se aprecia, ha habido sin dudas un trabajo del Espíritu Santo trayendo al hombre de regreso a la Verdad quer por años fue ocultada del pueblo por la iglesia romana. No obstante, aún el pentecostalismo se llenó de tradiciones y dogmas, de modo que Cristo (la Palabra) ha terminado en los últimos tiempo totalmente fuera de la Iglesia.

Si usted ve, en el mensaje a la Iglesia de Laodicea (Apocalipsis 3:14-22) vemos a Jesús fuera de la Iglesia y golpeando en la puerta para entrar (versículo 20). Una lectura superficial podría hacernos pensar que ese es el llamado individual a cada persona para que deje a Cristo entrar en su corazón. Si bien eso no está mal, lo cierto es que este mensaje de Jesús es para la “Iglesia de Laodicea”. No es pues para un individuo. Y este mensaje, que simbólicamente fue dado a la iglesia de la ciudad de Laodicea (ciudad que realmente existió, en Asia), es una profecía y un mensaje para la iglesia cristiana del tiempo del fin, o sea, para el tiempo actual. De hecho, el mensaje dado a cada una de esas iglesias es, en realidad, un mensaje para cada edad por la cual pasó el cristianismo.

 

Ahora le preguntamos: si desde el inicio de la reforma (que comenzó en el siglo XVI) Dios ha venido revelando a su iglesia partes de su Verdad, ¿no cree usted que lo seguiría haciéndolo y en mayor medida en el tiempo de su regreso?

Veamos qué dice la Biblia al respecto. En Apocalipsis 10:7 expresa: “sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.”

Y “consumar” es “Llevar a cabo totalmente algo” (según el Diccionario de la Real Academia Española). Había  un misterio que debía ser consumado en el tiempo del fin, y eso había sido anunciado ya a los profetas, dice el pasaje bíblico.

La Nueva Biblia de Estudios Scofield pone como referencia pasa ese pasaje, el de Amós 3:7, donde podemos leer:  “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.”  Vemos entonces que Apocalipsis 10:7 es el cumplimiento de la profecía de Amós 3:7.

El mismo Dr. Scofield dice que “En la Escritura ‘misterio’ es una verdad previamente escondida que ahora Dios ha revelado”.  Y no hay duda alguna que el “misterio” que encierra la perfecta Voluntad de Dios para con el hombre había sido ocultado y sólo sería revelado en el tiempo del fin.  Vea usted que en Apocalipsis 10:4 una voz le dice a Juan “Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.”

Y es tres versículos más adelante (el citado Apoc. 10:7) donde se dice que sería a través del séptimo ángel que estas cosas sería reveladas (el sello sería quitado). Y como Dios no hace nada sin antes revelarlo a sus profetas (y éstos mostrarlo al pueblo), es entendible que en el tiempo del fin sea necesario que un profeta (el “séptimo ángel”) sea quien muestre al pueblo de Dios lo que éste está por hacer.

Y una de las obras fundamentales de este mensajero de Dios es la de “volver el corazón de los hijos a los padres” (Malaquías 4:6 -segunda parte del versículo). Esto significa llevar el corazón (la fe) de nosotros (los hijos) a los padres (los apóstoles). Aquí se concluye entonces la obra de restauración de la fe apostólica, que una vez fue iniciada y registrada en el libro de Hechos, pero que luego fue terriblemente confundida con tantos dogmas y credos introducidos por el hombre.

 

Volviendo a la pregunta: ¿Dónde se enseña la Verdad? Sólo ese Séptimo Ángel podría traernos la revelación de Dios (note que no es una revelación propia, humana) sobre la Verdad, sobre el genuino evangelio apostólico. Y este Séptimo Ángel sólo podría venir, según el orden mencionado en el libro de Apocalipsis, en el tiempo del fin.

¿Quiere conocer más sobre por qué era necesario la venida de un profeta para la restauración de la fe apostólica en este tiempo final? Recomendamos entonces leer el Estudio tituladoLa Necesidad de un Profeta.

 

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