El Bautismo Bíblico

¿Es importante conocer cuál es el verdadero bautismo bíblico?

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“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19) “Y que se predique en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24:47)

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38)

Pablo dice: “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.” (Efesios 2:19-20).

 

Si somos entonces edificados en este fundamento, ¿no deberá ser nuestro Evangelio el mismo Evangelio que ellos predicaron? ¿No enseñaremos como los apóstoles enseñaron? ¿No haremos como ellos hicieron en lo que concierne a la entera doctrina de la salvación? Seguramente, pues Pablo dise en (Gálatas 1:8): “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.”

 

Los Apóstoles Bautizaron Solamente en el Nombre del Señor Jesús

Examinaremos los relatos de los servicios bautismales registrados en la Santa Palabra de Dios.

El Espíritu Santo descendiendo sobre los ciento veinte en el aposento alto. La multitud se aproximó bruscamente y fue convencida del hecho de que este grupo de personas habían recibido algo real de Dios; algo que ellos también necesitaban. La respuesta de Pedro a los corazones sinceros y hambrientos cuando preguntaron: “¿Qué haremos?” fue la siguiente: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas”. (Hechos 2:38 y 41).

Hay quienes dicen que la razón por la cual Pedro les ordenó que fuesen bautizados en el Nombre del Señor Jesús, es porque eran judíos y el bautismo serviría para que confesaran a Jesucristo. Pero veamos la casa de Cornelio y los miembros de su familia, y aquí nuevamente encontramos a Pedro ordenando que se bautizaran en el Nombre del Señor. (Hechos 10:47-48).

Si Pedro se hubiese equivocado en el día de Pentecostés, ciertamente habría tenido bastante tiempo para corregirse antes que fuese a la casa de Cornelio. ¿Estaría Pedro equivocado en el día de Pentecostés?

Cuando ellos quedaron conmovidos, “preguntaron a Pedro y a los demás Apóstoles…” (Hechos 2:37). Esto incluye a Mateo, quien escribe el libro de S. Mateo (Mateo 28:19). También (Hechos 2:14) vemos a Pedro poniéndose en pie con los once. Mateo estaba allí, a pesar de eso no encontramos palabras de corrección de parte de él. ¿Por qué? Jesús dijo en (S. Juan 17:6): “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste.”

“Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.” (Efesios 2:20). En ningún lugar encontramos que ellos hubiesen bautizado repitiendo las palabras: “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”

Por lo contrario, ellos sólo bautizaban en el nombre del Señor Jesucristo; ellos cumplieron la orden del Señor en (Mateo 28:19). Pues allí Jesús no les indicó a los apóstoles que usaran estas palabras como una fórmula. Él ordenó el bautismo usando el Nombre.

Felipe fue a Samaria y les predicó a Cristo (Este pueblo no era judío, sino samaritano). Ellos prestaron atención al mensaje que él entregó. “Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo” (Porque sobre ninguno de ellos había descendido todavía; sino solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús). (Hechos 8:14-15).

Cornelio era un hombre justo y temía a Dios con toda su casa. Él vio en una visión a un ángel que le dijo que mandara llamar a Pedro en Jope, el cual les diría las palabras por las cuales podrían ser salvos. Cuando él declaró la gran verdad, que “Por medio del Nombre de Jesús todo el que cree en Él recibe perdón de los pecados”, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían la Palabra y ellos hablaban en lenguas como hicieron los apóstoles en el día de Pentecostés. Entonces respondió Pedro: “¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?” (Hechos 10:47). Seguidamente observaremos un acto bautismal dirigido por Pablo “… y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.

Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.

Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.

Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.” (Hechos 19:1-6).

No creemos que Pablo alteró la fórmula o modo de bautismo cuando bautizó a Lidia y la gente de su casa ni tampoco cuando bautizó al carcelero de Filipos.

Ahora note bien: Pablo no estaba junto con los apóstoles cuando Jesús dio sus instrucciones finales a ellos en (Mateo 28:19) y (Lucas 24:47), sin embargo lo encontramos a Pablo bautizando en el Nombre del Señor Jesucristo. ¿De quien recibió esa revelación? Cabe mencionar que el Evangelio de Pablo no es una copia o imitación de otros apóstoles, sino que es una revelación.

“Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.” (Gálatas 1:11-12).

Él escribió: “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.” (Col. 3:17).

Pablo reclamó tener autoridad divina:

“Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor.” (1 Cor. 14:37).

El bautismo con agua es ejecutado tanto por palabras como por obras. No podemos dejar de comunicar esta orden a la iglesia.

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra.” (Efesios 3:14-15).

Debemos leer los Hechos de los Apóstoles y las epístolas de Pablo para saber lo que los apóstoles enseñaban y practicaban después de la venida del Espíritu Santo.

Usted dirá: “¿Si Jesús quisiera que nos bautizáramos en su nombre, entonces por que Él no nos dijo?”

Él lo dijo. Note que Él dijo “En el Nombre”.

¿Cuál es el nombre del Padre? Jesús da la respuesta en (San Juan 5:43):

“Yo he venido en nombre de mi Padre.”

¿Y cuál es el nombre del Hijo? La respuesta es dada por un ángel en (Mateo 1:21):

“…y llamarás su nombre Jesús.”

¿Y en cuál nombre el Espíritu Santo es revelado? La respuesta la encontramos en (S. Juan 14:26):

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas.”

Es citado en los versículos encontrados en (Lucas 24:45-47), que Jesús abrió el entendimiento de los discípulo. Fue necesario que el entendimiento les fuese abierto y muchos hoy necesitan de esta misma operación para que puedan entender las Escrituras:

En (Lucas 24:47) encontramos:

“Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.”

Fue Pedro uno de aquellos a quienes Jesús había hablado y cuyo entendimiento también había sido abierto. Después de haber escuchado estas instrucciones, pocos días después comenzó a predicar inspirado por el Espíritu Santo, y continuó hasta que los corazones de los oyentes quedaron conmovidos y sintiéndose condenados, preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: “Varones hermanos, ¿qué haremos?” Pedro no titubeó y firmemente dio la respuesta: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” (Hechos 2:38).

Algunos dicen que aceptarán las palabras de Jesús en (Mateo 28:19), pero no las de Pedro en (Hechos 2:38).

Pero, ¿fue Pedro quien habló en el día de Pentecostés o fue el Espíritu Santo?

Pedro dijo que era el Espíritu Santo mandado del cielo. (1 Pedro 1:12).

Pedro fue un apóstol y a él fueron dadas las llaves del reino (Mateo 16:17-18) y no tenemos el derecho de desacreditarlo en sus palabras.

“Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y salvador dado por vuestros apóstoles.” (2 Pedro 3:2).

Aquí somos exhortados a considerar las palabras de los santos profetas y los mandamientos de los apóstoles, y el apóstol Pedro ordenó que el bautismo fuese en Nombre del Señor Jesucristo.

El sentido común le dirá que el libro de los Hechos es la iglesia en acción; y si así bautizaron, entones así es como se debe bautizar.

De corazón abierto hermano, consulte las Escrituras, sea bautizado en nombre del Señor Jesucristo, y Dios le llenará con su Espíritu.

La fórmula correcta para el bautismo en aguas ha sido restaurada en estos últimos días.

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