El Profeta de Esta Edad

Pocos conocen que la Biblia habló claramente sobre la venida de un Profeta en este tiempo

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“He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.” (Malaquías 4:5-6)

Esta fotografía tan extraña fue tomada el día 24 de enero de 1950, en Houston, Texas -U.S.A- por el Sr. Ayers, que estaba trabajando para un ministro que estaba en contra del ministerio del hermano William Branham. Cuando el fotógrafo reveló las fotografías se asustó al notar que solamente esta fotografía había salido bien. Las demás salieron veladas (negras).

Solamente la mano sobrenatural de Dios podía hacer esto; nuevamente vindicando Su profeta.

El fotógrafo, asustado, llevó la fotografía directamente al hermano Branham para mostrarla. Enseguida, la llevaron al Sr. George J. Lacy, Investigador de Documentos Dudosos, de una agencia del Gobierno Federal (F.B.I.).

Luego de haberla sometido cuidadosamente a todos los experimentos y pruebas posibles, el Sr. Lacy probó y afirmó que la fotografía era absolutamente genuina y que no era posible que fuera un caso en que se hubiera retocado, ni de doble exposición de negativos. Dijo él: “Soy de la opinión precisa de que el rayo de luz que aparece sobre la cabeza en forma de un círculo fue causado por luz que dio sobre el negativo.”

Esta es la misma Columna de Fuego que guió a los israelitas en Éxodo 13:21 y que detuvo a Saulo en su camino a Damasco en Hechos 9:3

 

El Profeta de Esta Edad

Los dones de Dios vienen por elección o predestinación, no por méritos o esfuerzos personales. Moisés no estaba orando y ayunando por un ministerio cuando Dios se le presentó y le dijo que él era un profeta. Lo mismo podemos decir de Eliseo, quien se encontraba trabajando en el campo cuando Elías echó su manto sobre él; y de Jeremías, de quien el Señor dijo: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jeremías 1:5). Pablo, el profeta y apóstol de los gentiles en la primera edad de la iglesia, tampoco estaba demandando este ministerio cuando se encontró con el Señor en el camino de Damasco; sin embargo Dios lo había escogido desde el vientre de su madre para esta obra (Gálatas 1:15). Entonces los dones de Dios son predestinados.
En cuanto al hombre vindicado como el profeta-mensajero de esta edad, él nada tuvo que hacer para obtener este ministerio. Todo fue por gracia y elección de Dios.

El ministerio del hermano William Marrion Branham se caracterizó por su fidelidad a la Palabra de Dios y por su humildad y amor. Su meta fue agradar al Señor y vivir para los demás.

El hermano William Marrion Branham nació en el Estado de Kentucky, Estados Unidos, en una cabaña muy humilde, el 6 de abril de 1909. Él fue el primogénito de una pareja muy pobre.

El día de su nacimiento una Columna de luz penetró por la ventana y posó sobre su cabeza. Nadie pensó sobre el significado de aquella misteriosa luz. Desde muy tierna edad tuvo visiones que se cumplieron cabalmente. Cuando tenía siete años, mientras cargaba agua para su padre, se asustó con el ruido de un fuerte viento que venía de un árbol debajo del cual descansaba. Cuando él miró para averiguar el origen de aquel ruido, notó un remolino en la copa del árbol de donde procedieron estas palabras: “No vayas a fumar, beber o deshonrar tu cuerpo en ninguna manera, porque habrá una obra para ti cuando tengas mayor edad.” Siendo un niño se atemorizó y corrió a refugiarse en los brazos de su madre, la cual pensó que él estaba enfermo de los nervios.

Varias semanas después de esto, mientras jugaba con su hermano, le vino una visión de la construcción de un puente sobre el río Ohio, donde vio que mientras lo construían, una sección del puente se cayó y produjo la muerte de varios trabajadores. Veinte años después, esta visión tuvo perfecto cumplimiento mientras se construía el Puente Municipal sobre el río Ohio.

En aquel tiempo el hermano Branham no entendió que Dios estaba tratando con él; por tanto, cuando la presión de sus amigos y familiares inconversos se hacía sentir, él procuraba complacerlos, pero todos sus esfuerzos al respecto fracasaron, porque aquel sonido peculiar de viento fuerte y la presencia de un “Ser” que él no veía, siempre obstaculizaron sus intensiones.

La vida del hermano Branham transcurrió normalmente por muchos años, hasta que una enfermedad por poco no le cortó la existencia. Cuando estaba pronto para ser operado, pensó que había llegado el fin de su jornada, sin embargo tuvo allí nuevas visiones, y oyó de nuevo la voz del Señor que le llamaba. En esa ocasión le prometió a Dios que si le concedía vida, él predicaría el Evangelio por todas partes. El hermano Branham dijo que después de esto se sintió tan bien como nunca se había sentido.

Cumpliendo sus promesas comenzó a buscar a Dios con el fin de servirle y serle fiel, hasta que un día brilló en él la luz de la salvación, causándole gran gozo al experimentar el perdón de sus pecados. Poco después experimentó el bautismo en el Espíritu Santo. Esta experiencia, dice el hermano Branham, que la sintió como una lluvia que caía sobre él y penetraba todo su ser. Luego encontró compañerismo con los misioneros bautista, donde pronto fue ordenado para predicar el Evangelio. Tuvo mucho éxito en sus reuniones y muchas personas llegaron a conocer a Cristo por su predicación.
El 11 de junio de 1933, cuando el hermano Branham bautizaba unos convertidos en el río Ohio, frente a una multitud de cuatro mil personas, sucedió un fenómeno extraordinario: Apareció en el cielo una estrella encendida como un bólido, con un ruido de viento fuerte, el cual fue audible para todos los que estaban presentes. Esta extraña luz se posó sobre el hermano Branham a la vista de todos. Muchas personas cayeron de rodillas clamando a Dios, mientras otras gritaban y corrían llenos de temor. De aquella Columna de Fuego salió una voz que dijo:

“Como Juan Bautista fue enviado como precursor de mi primera venida, así también tu mensaje ha sido enviada para precursar mi segunda venida”.

Esto no fue algo provocado o producido por el hermano Branham ni por ningún ser humano; sino la perfecta expresión de la voluntad y elección divina. Y tenemos que recordar que Dios no cambia: si tuvo un mensajero para preparar al pueblo antes de Su Primera Venida, entonces tendría que enviar otro que prepararía al pueblo antes de Su Segunda Venida.

Esto es exactamente lo que ha hecho el mensaje del hermano William Marrion Branham. Ha sido un impacto en la simiente predestinada en el mundo entero, ha tornado el pueblo de Dios a la pureza de la Palabra, y lo ha separado de toda costumbre pagana y de las interpretaciones de los hombres. En resumen, el mensaje del hermano William Marrion Branham ha llevado al verdadero pueblo de Dios en todo el mundo a la unidad de la fe, y de esta manera lo ha preparado para la Segunda Venida del Señor Jesucristo.

En el mismo año 1933, el hermano Branham tuvo varias visiones de carácter mundial que deberían cumplirse antes del regreso del Señor. Entre ellas vio al dictador Benito Mussolini invadiendo Etiopía y como esta nación caía rendida sobre su dominio. También le fue mostrado el trágico fin de este dictador. Vio la Alemania encabezada por Hitler entrando en guerra contra América, y en la misma visión contempló la derrota de Hitler, así como también la famosa línea Sígfrido donde vio morir muchos americanos. Él vio también los tres ismos: El Fascismo, el Nazismo y el Comunismo; los dos primeros reducidos a nada, pero al Comunismo lo vio florecer. Otra visión le mostró los tremendos avances tecnológicos y científicos que se desarrollarían después de la guerra. En otra visión le fue mostrada la decadencia moral de la mujer y la forma inmoral como llegaría a vestirse en el tiempo del fin. Exactamente como la vemos hoy en las calles y en las fotografías que aparecen publicadas.

Cuando el hermano Branham manifestó públicamente éstas visiones, algunos ministros bautistas quisieron persuadirlo para que no las diese a conocer, porque ellos pensaban que no eran inspiradas por Dios y, por lo tanto, al no cumplirse traerían menosprecio al Evangelio; pero todas estas suposiciones humanas se disiparon cuando estas visiones tuvieron perfecto cumplimiento.

Aún el hermano William Marrion Branham no entendía muchos fenómenos que sucedían alrededor de su vida, hasta que un día en el año 1946 cuando regresaba de su trabajo (porque él pastoreaba y trabajaba a la vez) sintió el ruido de un viento fuerte en la copa de un árbol cerca de su casa. Esto produjo un efecto tan grande en su vida que su esposa tuvo que acudir en su ayuda por el impacto recibido. Ella pensó que él se había enfermado de repente, pero cuando él se normalizó le contó lo sucedido. Esta fue la ocasión cuando el hermano William Marrion Branham decidió buscar al Señor en un lugar solitario hasta encontrar la razón de todos estos misterios que lo rodeaban. Dejó entonces a su esposa e hijos y se internó en un monte, un lugar secreto, con el propósito de no regresar hasta no haber encontrado la respuesta por parte de Dios. Oró intensamente haciendo un examen minucioso de su vida y pidiendo al Señor que le perdonara en todo aquello en que pudo haberle ofendido. Cuando hubo derramado su corazón en oración sincera delante de Dios, se levantó esperando la respuesta divina. Eran como las once de la noche cuando vio una luz que entraba en la pieza, en aquel monte donde él estaba orando. Él pensó que podía ser alguien que venía alumbrando con una linterna, pero miró y no vio a nadie. Aquella luz se intensificó hasta parecer una bola de fuego que brillaba sobre el piso. De repente escuchó pasos de uno que venía aproximándose. Esto le atemorizó grandemente porque él sabía que por esos lugares no había persona alguna. El hermano Branham vio tan perfectamente este personaje que se le presentó, que él lo describió en un testimonio, donde relata estos acontecimientos de su vida. Aquel mensajero le dijo: “No temas, yo soy enviado de la presencia del Dios Todopoderoso para decirte que tu vida extraordinaria y tus modos extraños han sido para indicar que Dios te ha enviado para que lleves un don de sanidad a las personas del mundo. Si tu eres sincero y puedes hacer que te crean, nada será obstáculo a tu oración, ni siquiera el cáncer.”

Allí recibió la comisión de ir por todo el mundo con este ministerio de Sanidad Divina, con dos señales que le fueron dadas; una para levantarle la fe al pueblo y la otra, la señal clara de la Segunda Venida del Señor. La primera señal consistió en conocer las enfermedades y dolencias de las personas por vibraciones en su mano izquierda. Millares de personas conocieron y experimentaron la vindicación de esta señal. Bastaba que el hermano Branham tomara una persona por la mano para saber si estaba enferma y que clase de enfermedad tenía. Con este ministerio él fue llamado a muchos lugares y realizó campañas por toda Norte América y por diferentes partes del mundo. Llegó a realizar campañas que reunieron más de quinientas mil personas. Más tarde tuvo la otra señal con la cual podía discernir los pensamientos y las intenciones del corazón. El hermano Branham predicaba la Palabra y luego llamaba los enfermos para orar por ellos.

Uno de los casos más extraordinarios en su ministerio aconteció en Durban, ciudad de Sudáfrica, donde llevaron un hombre deformado que no podía levantarse, el cual caminaba como un animal usando sus manos y sus pies. Algunas personas ganaban dinero exhibiéndolo en las calles como un ejemplar de curiosidad. Lo conducían como un animal a través de una cadena tomada del cuello. Cuando llevaron este hombre a la campaña en busca de oración, Dios le mostró por visión al hermano Branham que él sería sanado. Esto dio oportunidad para que el hermano Branham retara a todos los líderes religiosos, como lo hizo Elías en el monte Carmelo, llamándolos públicamente a la plataforma para que probaran el poder de sus dioses o de sus religiones haciendo que aquel hombre fuera sanado. Nadie se atrevió a aceptar el reto, por lo tanto, el hermano Branham le preguntó al pueblo si ellos estarían dispuestos a dejar sus dioses, que no eran capaces de sanar aquel hombre, y a recibir al Señor Jesucristo como el Dios Vivo y verdadero si Él sanara aquél inválido. El pueblo respondió que así lo haría. De inmediato el hermano Branham permitió que trajeran el inválido y oró públicamente pidiendo al Señor que lo sanara y probara así que Él era el único Dios verdadero. Así como el hermano Branham oró por aquel hombre, éste se enderezó tal como el Señor le había mostrado en la visión. Aquello fue un espectáculo tremendo, las personas alabaron a Dios por esta obra. Este hombre era conocido por todo el pueblo. Se estima que treinta mil personas aceptaron a Cristo en esa reunión. Cuando la campaña terminó, el Alcalde de la ciudad encabezó una caravana en la cual iban siete camiones de estacas llenos de todos los artefactos conocidos para inválidos, tales como: muletas, bastones, sillas de ruedas, camillas, aparatos ortopédicos y demás instrumentos de los cuales se valen los inválidos para caminar.

En la ciudad de Bombay, India, donde aproximadamente cuatrocientas mil personas vinieron a oírle, el hermano Branham al ver sus muchos dioses y prácticas paganas, les habló como Pablo a los atenienses. Allí también retó a los líderes y representantes como la había hecho en África. Les mostró la impotencia de sus dioses y lo vano de sus religiones. Él tomó al mendigo más conocido de la ciudad, que había quedado ciego de tanto mirar el sol en un rito de adoración a sus dioses. El pueblo se asombró cuando el hermano William Marrion Branham reveló con detalles la vida y la enfermedad de este hombre; pero mayor fue el asombro cuando él retó a los líderes de decenas de sectas religiosas que estaban allí, invitándolos a que vinieran y oraran a sus dioses por la sanidad de este pobre ciego. Cuando ninguno de ellos aceptó el reto, él dijo: “Los líderes y sacerdotes de todas las religiones representadas aquí, han rehusado venir en nombre de sus dioses a orar por este pobre ciego, pero yo he venido a ustedes en el Nombre de mi Señor Jesucristo. Al rehusar la invitación, ellos han probado que sus dioses no pueden sanarlo; pero yo digo que el Dios en quien yo creo sí puede sanarlo. Ahora, si este hombre recibe la sanidad cuando yo ore a mi Dios, ¿ustedes me prometen que abandonarán sus dioses muertos e impotentes? La multitud respondió que así lo haría. Entonces el profeta tomó al hombre y oró por él pidiéndole al Señor Jesucristo que glorificara su Nombre y probara delante de aquel pueblo que Él era el Dios vivo y verdadero.

Al instante aquel hombre comenzó a gritar diciendo que ya veía, y lo probaba con sus acciones. Esto trajo una conmoción tan tremenda en la gente, que todos quisieron pasar adelante para tocar al hermano Branham y ser sanados.
Tantos son los milagros y maravillas que Dios hizo en la vida del hermano Branham que se necesitarían muchos folletos como este para poder relatarlos todo.

Pero la cosa más sobresaliente del profeta de esta edad fue la Columna de Fuego que estuvo con Moisés en el desierto, la cual apareció a Pablo en el camino de Damasco, que siempre estuvo presente en su ministerio.

En Houston, Texas, USA, en enero de 1950, cuando el hermano Branham celebraba una reunión, Dios permitió que esta luz que siempre lo acompañaba apareciera en una fotografía. Esto aconteció cuando un ministro se opuso a las reuniones que efectuaba el hermano Branham. Este señor queriendo negar la Sanidad Divina lanzó públicamente un reto. Un hermano que acompañaba al profeta, aceptó el reto y se fijaron las condiciones. Este ministro contrario contrató dos fotógrafos para que fotografiaran las incidencias del reto, con el propósito de usar las instantáneas en la publicidad de su presumida victoria sobre el profeta y sus enseñanzas. Las fotografías fueron tomadas normalmente durante el debate, pero cuando estos fotógrafos regresaron al laboratorio para revelar las películas, vieron que ninguna de las exposiciones habían salido. Todas se perdieron, exceptuando una que le habían tomado al hermano Branham después del debate. Esta fue la que apareció con la Columna de Fuego sobre la cabeza del hermano Branham. Esta fotografía fue sometida a toda clase de pruebas; incluso el gobierno norteamericano en la persona del Dr. George Lacy, quien en esa ocasión era jefe del laboratorio del F.B.I., dio su fallo declarando que se trataba de una fotografía genuina con un fenómeno sobrenatural.
Esto fue una vindicación pública de parte del Señor a su siervo, el profeta, quien decía que la luz de Dios lo acompañaba desde su cuna y estaba allí en sus reuniones. Esta es la misma luz que le dio las señales y el ministerio en 1946. Esta es la misma luz que acompañó a Moisés en el desierto cuando sacó a Israel de Egipto, y es la misma que apareció a Pablo en el camino de Damasco cuando quedó ciego. Esta luz es el mismo Señor de la gloria, el mismo ayer, hoy y por los siglos, porque Él es luz.

Millones de personas ya vieron esta fotografía y está en millares de lugares como un testimonio a la verdad de que Dios ha enviado un profeta en esta edad con un mensaje para su pueblo. No solamente hay millones que ignoran este hecho, sino que hay quienes lo resisten y lo combaten. Pero esto no anula la verdad de Dios, porque Él ha prometido un profeta para esta edad. Él lo ha enviado y lo ha vindicado con su presencia. Amén

 

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